Se ha hablado mucho sobre
la calidad de los libros autoeditados y sobre lo perjudicial que resulta que el
modelo digital posibilite que cualquiera pueda publicar, sin un filtro teóricamente
adecuado que garantice un mínimo de calidad en las obras.
Personalmente, estoy muy
contento porque semejante filtro no vaya a existir nunca.
En el modelo físico, es
lógico que la empresa que asume el riesgo económico de la publicación
seleccione los libros, porque cuestan dinero (hay que maquetarlos, imprimirlos,
encuadernarlos, transportarlos) y espacio (las estanterías de las librerías
tienen un límite). Así que si una empresa, que aspira a ganar dinero, va a
invertir su trabajo y su dinero en publicar un libro, tiene que elegir. Y no
voy a entrar en si esa empresa emplea un criterio de calidad o comercial.
Asumiré que es la calidad la que guía sus decisiones.
Ahora bien, ¿qué razones
hay para dejar libros fuera del mercado en el modelo digital? Yo soy incapaz de
encontrar una sola, pero intento entender a quienes piensan que sí. Aunque no
he escuchado ninguna propuesta seria sobre cómo implementar un filtro de
calidad para libros digitales, solo quejas, puede que exista y no me haya
enterado. ¿En qué consistiría esa propuesta? ¿Creamos un organismo que juzgue
la calidad de los libros y decida cuáles van a estar disponibles para los
lectores? ¿Y quién debería decidir lo que los demás podemos leer? De nuevo, soy
incapaz de responder a esas preguntas.
La idea de un criterio
único que se impone sobre los demás, censurando libros, me pone los pelos de
punta. ¿Y si hacemos lo mismo con la música, los juegos o las películas? ¿Y los
blogs? A lo mejor también se deben
filtrar para que no todo el mundo pueda escribir lo que quiera en internet, ¿o
es solo la ficción lo que se debe controlar? Es curioso que no haya esta
cruzada contra los blogs, pero sí
contra los libros de ficción.
¿Cuál es el miedo? ¿Que
haya demasiados libros? También hay millones y millones de blogs, vídeos, canciones, y a nadie le parece mal. ¿Por qué con los
libros es diferente?
No puedo entender que no
se prefiera que la gente aprenda, si es que no sabe ya, a formar su propio
criterio, a saber lo que le gusta y lo que no, sin que nadie le tenga que
prohibir o censurar nada. Hay muchísimas herramientas para que cada cual llegue
a sus propias conclusiones, como reseñas, opiniones, muestras gratuitas... Y ya
las usamos todos. Por eso hay blogs,
por ejemplo, que tienen millones de visitas y otros no, porque nosotros solitos
seleccionamos lo que preferimos. Cualquiera puede recomendar y aconsejar lo que
prefiera, de acuerdo a sus gustos y su propio criterio de calidad, pero nadie
debería prohibir nada. Nada bueno puede salir de eso, solo alguna forma de
censura, que además sería inevitablemente aprovechada para favorecer los
intereses de alguien.
Ahora me voy a imaginar
que, a pesar de todo, se decide crear ese filtro de calidad literaria para la
ficción, aquí, en España, que es donde vivo y conozco un poco cómo funcionan
las cosas. Veamos qué han hecho los profesionales del mundo de la edición en España
para merecer que su criterio nos guíe a todos.
Surge un nuevo modelo de
negocio, el digital, precedido por su aparición en el mundo del cine y la
música. El modelo más rápido, barato y de mayor difusión en todo el mundo
inventado hasta el momento. ¿Cuál es la primera respuesta importante en España
de los grandes profesionales del sector, los que tienen años y años de
experiencia y se ganan la vida con ello? Libranda. Esa fue la solución que
todavía tendríamos que soportar si no hubiera venido una empresa extranjera a
enseñarnos cómo se explota una nueva demanda. Y no es que fuese muy complicado
ni que hubieran necesitado años para verlo venir. ¿Son esos los profesionales
que deben juzgar qué podemos o no leer? ¿Los mismos a los que las librerías les
devuelven el 40% de los libros que publican? Antes de los libros digitales
autoeditados, ¿nadie se quejaba de leer libros malos? Y ahora cuando alguien se
queja de que un libro es una castaña, ¿solo es en el caso de un libro
autoeditado?
Yo no les necesito, ni a
ellos ni a nadie, para seguir desarrollando mi propio criterio, día a día, con
cada nueva lectura. Sí necesito las opiniones de los demás, cuantas más mejor, puesto
que de ellas se aprende mucho, pero no las prohibiciones y las censuras, menos aún
con un sistema que me permite leer el primer fragmento de cualquier libro
cuando quiera, con un simple clic, y si no me gusta, no comprarlo, incluso en
muchos casos devolverlo después de comprarlo.
El modelo digital, que
acaba empezar, no es perfecto, ni mucho menos, pero es mucho más libre. Es un
paso gigantesco en la difusión de la cultura y el conocimiento. En lugar de
ayudarle a mejorar, un filtro editorial de supuesta calidad no haría más que
caparlo, limitarlo y entorpecer su evolución. Y eso sí interesa a ciertas
personas por razones obvias.
Esas personas, las que
creen que su criterio es mejor que el de los demás y encima sienten la
necesidad de imponerlo, que se preparen para saber lo que es la frustración.
Porque no van a conseguir quitarnos el derecho a elegir.
Saludos.